Andreas Harpe: El hombre de todos los gustos

Andreas Harpe en LLevame contigo, su heladería en La Cumbre, Córdoba. (Foto: Sebastián Salguero).

Andreas Harpe en LLevame contigo, su heladería en La Cumbre, Córdoba. (Foto: Sebastián Salguero).

Confiesa que de chico soñaba con tener una casa de té para ofrecer creaciones de elaboración propia. Ahora, todos los días le da vida a 12 sabores de helado de autor salidos de su cocina-laboratorio en La Cumbre. Este artículo lo publiqué en la edición de la revista Convivimos del mes de marzo de 2014. La producción de fotos la realizó Sebastián Salguero.

El reloj marca las dos de la tarde de un día que es un infierno hasta en el pueblo de La Cumbre, donde todos dicen nunca hizo tanto calor. La hija adolescente de un matrimonio de turistas, pregunta en la heladería “Llevame contigo”, -¿Qué es Laponia Tripendo? Ni se imagina que iniciará un viaje de textura y sabor hasta los recuerdos de la infancia de sus padres. Semejante experiencia es posible porque Andreas Harpe (57) pudo repetir la crema que es el sabor de los helados Laponia, ese que los heladeros en bicicleta vendían por la calle y que los argentinos con más de 30 años probamos alguna vez. Vale aclarar que Laponia Tripendo no existía antes, es uno de los doce “Sabores de Hoy” que crea Andreas. Es la consabida crema más avellanas crocantes en salsa de chocolate. “Hoy” es literal: aquí, los helados son del día.

Andreas está ahora luchando con un cáncer y OSDE, la pre-paga a la que está asociado desde hace 20 años, no cubre su tratamiento. Ha iniciado una campaña a través de Change.org para lograrlo. Si querés apoyarlo, podés ingresar aquí.

No es lo único. También es dueño de Rebuas S.A, una empresa de limpieza y mantenimiento que creó en 1995, después de vender Pistacchio, una heladería en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires. En Rebuas tiene 110 empleados, con sedes y actividades en Buenos Aires y Tigre. Allá vive una semana cada mes. Acá, las tres restantes.

¿Cómo lográs que todo funcione?

Delego tareas; si uno no delega, no puede crecer. Además pude elegir la gente adecuada a cada puesto. En la empresa todos tienen compromiso, son parte de ella, y lo sienten así. Nuestras claves son compromiso, actitud y responsabilidad con lo que hacemos. Por eso todo funciona.

“Yo elegí tener 12 gustos distintos todos los días, que cada balde sea único”.

Andreas nació en Buenos Aires y creció en Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires. Se educó en el colegio Alemán y practicó deportes en la Sociedad Alemana de Villa Ballester. Es el menor de los hijos de Pablo Harpe -médico ginecólogo- y Ruth, que le enseñó el arte de cocinar panqueques y tortas, y a hablar en alemán. Este hombre que parece tener una década menos, escribe y habla el idioma de su madre, inglés y español. Tiene cinco hijos, dos varones de su primer matrimonio, Andrés y Martín; y tres chicas del segundo, Nicolle y las mellizas Helena y Mercedes. Fue actor publicitario y modeló -entre otros- para Dior y Ante Garmaz. A Elizabeth, la mamá de sus mujeres, la conoció en un casting para hacer una publicidad. Trabajó siete años en Swissair, la que fuera aerolínea de bandera suiza. “Ellos me enseñaron lo que son los servicios al cliente, pero me fui a los 27 años para independizarme; me costó mucho esfuerzo y trabajo, pero lo hice con placer y pude lograrlo”. En ese tiempo, en 1980, vio ganar bajo la lluvia el GP de Fórmula 1 de Mónaco a Carlos Reutemann; una de sus victorias más impresionantes. “Cuando empezamos a salir con Elizabeth, le dije: ‘yo miro todas la carreras y me encantan los autos’. Ella me respondió, ‘a mí también’. A la tercera o cuarta carrera de Fórmula 1 que miraba por la tele, me preguntó: ‘¿Esa también la vas a ver?’”. Se ríe.

Imagen de la nota publicada en Convivimos.

Imagen de la nota publicada en Convivimos.

Toma una cucharita de helado de madera y la levanta. “A éstas -dice- las rescaté del olvido”. Aprendió recetas y secretos del helado con su primer suegro, un italiano que se llamaba Franco. “Fue en la cocina, viendo el paso a paso”. Hizo helados entre 1985 y 1994 y dejó de hacerlos los siguientes 15 años.

Harpe y su familia se instalaron en La Cumbre a final de 2006, cuando alquilaron una casa que se llama “Begonia”. En este pueblo de 8 mil habitantes, todas –o casi todas- las casas tienen nombre. Llegaron después que Andreas sufriera dos asaltos a mano armada. “El segundo me asustó mucho. Ahí decidí dos cosas: vender el Honda Accord que tenía y comprar un Ford Falcon, e irme de Buenos Aires”. Durante dos años buscaron y nada. “Culpa del estrés se me paralizó media cara y el cuerpo, pero pude recuperarme. Un amigo me invitó a San Marcos Sierras, estuvimos de vacaciones ahí en agosto de 2006, fueron las mejores que pasamos en muchos años, y nos encantó el cielo, las sierras, todo. Entonces, mi amigo me dice: ‘-Tu pueblo es La Cumbre’. En octubre dijimos: Villa General Belgrano o La Cumbre, sacamos las nenas del colegio, y nos vinimos a ver. Al final elegimos este lugar. Fue un cambio tremendo, pasamos de vivir con 10 millones a estar con 8 mil personas. La exposición es enorme. Nos dimos dos años de prueba y seguimos”.

La heladería y el nombre “Llevame contigo” nacieron de un negocio de ropa vintage que abrió Elizabeth en un sótano a pocas cuadras de donde está la heladería. “Le fue tan bien, que nos decían ‘tienen que poner un bar para que la gente espere’. Yo no quería poner un bar, le dije a mi mujer: ‘voy a poner una heladería, en Córdoba no hacen helados como a mí me gustan’. Nadie sabía en el pueblo que yo hacía helados. Elizabeth hizo toda la puesta en escena –estilo pop- y yo volví a hacer helados. Pude volver a mi viejo amor. Era como si el último no lo hubiera hecho 15 años antes, sino ayer. Fue un éxito”.

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“Sabores del día”… Vainilla, Llevame bombón, Coco granizado, Laponia Fior Di Bosco (crema Laponia con frutos del bosque), Chocolate, Dulce de Leche QLP, Crema Fiori de Arancio (con cascaritas de naranja). La lista de creaciones es un juego de nunca acabar.

“Hacer helados ricos no es sólo una receta, se hacen con el corazón. Yo elegí tener 12 gustos distintos todos los días, que cada balde sea único. Yo hago ‘helados de…’, no ‘con sabor a…’. Trabajar haciendo lo que te gusta es muy bueno. Esto me permite crear, no tener rutina, es como ser un alquimista, llego a la mañana y muchas veces no sé qué gusto voy a hacer. No es como en una heladería tradicional que tenés 30 gustos y reemplazás los que se terminan. Yo todos los días cambio y a la gente le gusta eso, viene para encontrarse con algo nuevo. También me gusta jugar con los nombres, nos permite comunicarnos. Les doy a probar el gusto sobre el que preguntan. Por supuesto que tengo Chocolate y Dulce de Leche, pero me ha pasado muchas veces que me quedaron otros gustos, y la gente me los pidió igual.

Vino detrás de una mejor calidad de vida, a “no estar preso”, a tener tiempo libre para disfrutar, a pasear todos los días con sus cuatro perros. Dice que lo consiguió, que su familia también. “Vivo en un paraíso con sol durante 300 días al año, pero nada es para siempre, también podemos ir a otro lugar”.

 

2 comentarios de “Andreas Harpe: El hombre de todos los gustos

  1. Me encantó. Hizo lo que muchos quisiéramos y no nos animamos a hacer. Empezar de nuevo. Cumplir nuestros sueños, encontrar paz y nuestro lugar en el mundo. Cocino con todo mi amor. También sueño con tener una casa de té donde vender mis tortas las cuales hago con todo mi amor y encontrar mi lugar en el mundo.Quizá algún día lo concrete. Le deseo lo mejor a este hombre. Hermosa nota.

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