Córdoba: La seguridad “insegura”

POLICIA-CORDOBA3-WLa política de Seguridad en Córdoba es “insegura” a causa de sus pobres resultados y a los costos “políticos” y “económicos” de sostener una fuerza que no para de crecer y suma unos 22.000 hombres. La realidad es que los robos aumentaron y hay señales crecientes de desarrollo del negocio “narco”.

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Los indicadores en materia delictiva hablan por sí mismos:

>Los índices de robos sitúan a Córdoba un 80% por ciento por encima de la media nacional con datos cerrados a 2015, ubicándola en el Top 3 de las provincias con más episodios de este tipo. Son más de 1.800 robos cada 100.000 habitantes, contra casi 1.000 por cada 100.000 habitantes en Argentina.

>Entre 2008 y 2015, los robos crecieron un 27 por ciento en la provincia.

>En la capital provincial las muertes por hechos de violencia (sobre todo por peleas) duplican los índices del interior provincial (6,5 cada 100.000 habitantes contra 2,9 cada 100.000 habitantes).

>Es un hecho que el narcotráfico se ha extendido en la provincia. donde el esforzado y humano ejemplo del sacerdote católico Mariano Oberlín que le pone el cuerpo con su tarea en barrio Müller a todo lo que el Estado y la sociedad no hacen, apenas alcanza para empezar. Incluso, el cura aún no ha retomado su tarea allí luego de la muerte de un chico que intentó robarle una bordeadora de césped.

Ver “El cura tatuado”.

Ver “Cordobés del año, Mariano Oberlín: un cura en lucha frente a la droga y el desamparo”.

POLICIA-CORDOBA4-WA su vez, la decisión de perseguir y detener de modo sistemático a los jóvenes que viven en los barrios que rodean al centro y las zonas acomodadas de la ciudad por “portación de cara y color de piel”, además de violar sus derechos y estigmatizarlos, ha sido uno de los fracasos más estridentes de la gestión del peronismo en Córdoba.

Se le suma, que los hechos de corrupción policial que explotaron en la última parte de 2016, sobre todo con la detención del segundo jefe de la comisaría de Villa Allende, el subcomisario, Víctor Ariel Barrionuevo, indican otra vez que la política de dejar en manos de la Policía a la seguridad de los habitantes de la provincia también naufragó.

Lo mismo sucede con la policía provincial antinarcóticos, que más allá de cerrar algunos kioscos de venta, no ha dado ningún resultado efectivo a este problema. Queda demostrado con su existencia que es inviable abordar esta problemática sólo desde la represión y desde el ámbito local -por más loable que sea su intención-. El narcotráfico es un negocio global y más poderoso que el de “los pobres” recursos cordobeses.

Está claro que la provincia no tiene una política de seguridad adecuada y sostenible. Desde la dictadura la policía se puede afirmar que se auto gobierna. Sólo algunos tímidos actos de intervención, como el caso del Tribunal de Conducta Policial, no alcanzan para modificar el núcleo de la política. El peronismo no cambió o no pudo cambiar el punto de vista de los radicales sobre este punto y desde la primera gestión de José Manuel De la Sota en 1999, esta enorme fuerza manejó la seguridad a su antojo. Está claro que ese modo de gestionarla no tiene buen destino y es una deuda de las fuerzas democráticas.

Una muestra de los dramas de la autonomía policial lo puso en carne viva la huelga policial de diciembre de 2013 que culminó con saqueos y un muerto.

Ver Más información sobre los saqueos de diciembre de 2013.

Hay que sumarle el narcoescándalo, donde los hombres de la división que investigaba a los narcotraficantes apareció vinculada a negocios ilegales, aunque la Justicia Federal desestimó luego a parte de esos argumentos.

Ver Narcoescándalo en Córdoba.

LA DETENCIÓN DEL SUBCOMISARIO BARRIONUEVO EN LUGAR DE RESULTAR EN MAYOR INTERVENCIÓN CIVIL, CONCLUYE EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN MURO MÁS ALTO PARA QUE LA POLICÍA CORDOBESA QUEDE DETRÁS, SIN SER VISTA.

El gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. (Foto Prensa Gobierno de Córodba).

El gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. (Foto Prensa Gobierno de Córodba).

Lo cierto es que para capear la crisis de fin de 2016 y de estos primeros meses del año, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, decidió a fin de enero recrear una especie de Asuntos Internos para que la policía supuestamente se autocontrole, limitando de hecho la capacidad del Tribunal de Conducta Policial para intervenir allí. Las internas de la que hablan en “off” miembros del gabinete provincial con algunos medios provinciales serían entonces con el objeto de recuperar el 100% del manejo por parte de la fuerza policial. Dicho de otro modo, la acción deliberada o casual que culminó con la detención del sub-comisario Barrionuevo en lugar de resultar en mayor intervención civil concluye en la construcción de un muro más alto para que la Policía cordobesa quedé detrás, sin ser vista.

Lamentablemente, el remedio es probable que sea fuente de peores resultados frente al delito y, por supuesto, de mayores tragedias.

Fuentes: Observatorio de Seguridad Ciudadana de Córdoba y Dirección Nacional de Gestión de la Información Criminal.

 

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