El mapa del agua en Argentina

Agua-cuchara-1El país cuenta con fuentes de agua dulce de calidad, capaces de abastecer al conjunto de la población, pero su distribución no es equilibrada. Alrededor de 9 millones de argentinos no tiene acceso a agua potable. El que sigue es un informe que publiqué en la edición del mes de septiembre de 2012 en la revista Convivimos. La producción fotográfica estuvo a cargo de Sebastian Salguero.

Verónica Smink, periodista de la BBC Mundo, el sitio de noticias en Internet de la TV pública británica, escribió desde Argentina un artículo titulado ¿Por qué gastan tanta agua en Buenos Aires? La cuestión que le llamó la atención fue que cada habitante de la capital argentina consume más de 600 litros diarios. Se trata de una cifra impresionante, sobre todo si se tiene en cuenta que cuadriplica el consumo de los españoles (149 litros) y supera en 12 veces a los 50 litros recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se vuelve más escandalosa aún porque 783 millones de personas, el 11% de la población mundial, no puede acceder a agua apta para consumo, de acuerdo al Programa Conjunto de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y Saneamiento (JMP) de la OMS y UNICEF (Organización de Naciones Unidas para la Infancia).

cv243-2sordo-tapa_Page_038Un dato relevante es que el consumo de agua en el planeta se multiplicó por nueve en los últimos 100 años, mientras que la población lo hizo sólo por seis. Hoy, las 7 mil millones de personas que habitan la Tierra destinan el 70% del agua dulce a la agricultura, el 22% a la industria y apenas el 8% al uso doméstico. Los cereales, la carne y la leche son los productos que más agua necesitan. Así, el 27% se destina al cultivo de cereales, el 22% a la carne y el 7% a la leche.

“La escasez de agua afecta a todos los continentes y a cuatro de cada diez personas en el mundo. La situación está empeorando debido al crecimiento de la población, el desarrollo urbanístico y el aumento del uso del agua con fines industriales y domésticos”. (OMS).

Los factores demográficos y un aumento del consumo como consecuencia de una mayor renta per cápita, son los responsables de la presión ejercida sobre los recursos hídricos. La población mundial crece a un ritmo anual de unos 80 millones de personas, lo que implica una demanda extra de agua dulce de aproximadamente 64 mil millones de metros cúbicos anuales. Para tener una idea de lo que esto significa, bastaría con formar en fila uno al lado de otro a 64.000 millones de tanques de 1 metro cúbico de capacidad, lo que obligaría a dar 1.597 vueltas al mundo (cada una tiene poco más de 40 mil kilómetros). Se estima además, que el 90% de los 3 mil millones de personas que se espera se añadan a la población mundial de aquí al 2050, estará localizada en países en desarrollo, muchas de ellas en regiones donde la población actual no tiene un acceso sostenible al agua potable ni a un saneamiento adecuado.

SUFICIENTE, PERO DESIGUAL

cv243-2sordo-tapa_Page_039La disponibilidad de agua es una cuestión que preocupa a todos. Argentina tiene este recurso en cantidad suficiente, pero distribuida de manera desigual entre sus regiones. El consultor ambiental de Naciones Unidas, la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (Acumar) y la Procuración del Tesoro argentino, y profesor de la Universidad Nacional de La Plata, Carlos Angelaccio, explica que el país dispone de un caudal medio de 26.000 m3/s de agua superficial de buena calidad. Considerando una población de 40.117.000 habitantes, tiene una disponibilidad media anual de 18.850 m3/habitante/año. Agrega que el 85% del agua superficial corresponde a los territorios argentinos de la cuenca del Río de la Plata (más de un tercio de la superficie continental del país) con 22.000 m3/s, incluyendo los ríos Bermejo, Paraguay, Uruguay y Paraná entre sus cursos de agua principales, y con la mayor concentración de su población y actividad productiva. En el otro extremo, se sitúan las provincias áridas y semiáridas, con cuencas endorreicas (que no tienen salida al mar) de escasa pluviosidad. Estas cuencas disponen de menos del 1% del total del agua superficial (220 m3/s). Algunas de estas provincias, tales como Tucumán, Córdoba, y San Luis, ya presentan disponibilidades per cápita inferiores a 1.000 m3/habitante/año, que constituye el umbral de penuria (stress hídrico) adoptado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Aproximadamente el 97% del agua existente en la Tierra está en el mar, esto es, se trata de agua salada. Mientras que sólo el 3% restante es agua dulce. De ese 3%, el 77,6% se encuentra como nieve o hielo; 21,8% en reservorios subterráneos; y 0,9% se ubica en fuentes superficiales, de las cuales los ríos y lagos contienen el 57% de ese porcentaje, y la humedad del suelo otro 33%. América del Sur es importante en el contexto global porque el 28% de los recursos mundiales de agua dulce se encuentran en la región.

AMENAZAS LOCALES

Según el “Informe Nacional sobre la Gestión del Agua en Argentina”, BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) del año 2000, “existe una amenaza creciente a la sostenibilidad de las fuentes de aguas superficiales y subterráneas por la alteración antrópica (proceso de degradación originados por la acción humana) del uso del suelo en su cuenca de aporte”. Señala entre ellas, a las prácticas agrícolas no conservacionistas, deforestación, uso de agroquímicos y cambios en el uso del suelo, particularmente la urbanización no planificada, que perturban el balance hídrico y las condiciones de calidad de las fuentes. “Como ejemplo de estos fenómenos –continúa el trabajo citado por Angelaccio- puede citarse el incremento en la cantidad de sólidos en suspensión por mayor erosión hídrica debido a procesos de deforestación, sobrepastoreo o mal manejo de las tierras arables; la presencia de plaguicidas en cursos superficiales; la contaminación de reservorios superficiales como el Embalse de Río Hondo, en Santiago del Estero, o los Lagos San Roque y Los Molinos en Córdoba, el Lago Lacar en Neuquén y el Lago Nahuel Huapi en Río Negro por aguas servidas sin tratar de asentamientos urbanos e industriales ribereños o situados en la cuenca de aporte; la contaminación de acuíferos por disposición de líquidos cloacales no tratados en pozos ciegos, como ocurre en la provincia de Buenos Aires o el desarrollo urbano industrial intensivo como sucede en el cordón urbano industrial que bordea al Río Paraná desde Rosario hasta La Plata, donde ríos en estado muy grave de contaminación como el Matanza Riachuelo y el Reconquista, en la zona sur del Gran Buenos Aires, constituyen la expresión más elocuente”.

cv243-2sordo-tapa_Page_040Para el BIRF “contribuyen a esta situación graves deficiencias en el manejo y disposición de los residuos sólidos urbanos y tóxicos industriales, particularmente en las periferias urbanas. En el interior del país, las grandes industrias y las actividades productivas extensivas son causa de contaminación de fuentes de aguas superficiales y subterráneas (la industria petroquímica, la extracción petrolera, la industria azucarera, actividades mineras, etc.).

En zonas rurales de varias provincias, se ha detectado aguas destinadas al abastecimiento de la población con contenidos naturales (no antrópicos) de arsénico que exceden notablemente las normas de agua potable. Los altos contenidos naturales de flúor y arsénico, así como de nitratos originados en residuos urbanos, registrados en las aguas subterráneas explotadas para el abastecimiento a la población, constituyen auténticos riesgos para la salud pública. En cuanto al riego en las zonas áridas y semiáridas, el mal manejo del sistema agua de riego/manto freático/suelo y drenaje, ha causado serios problemas. La salinización de las aguas y de los suelos representa una grave amenaza para la sustentabilidad del sector”.

“En 2025, cerca de 2000 millones de personas vivirán en países o en regiones donde la escasez de agua será absoluta y los recursos hídricos por persona estarán por debajo de los 500 metros cúbicos anuales recomendados”. (OMS)

Finalmente, el estudio apunta que “la contaminación de las aguas subterráneas, producto del mal manejo de los acuíferos (sobre-explotación generalizada o sobre-extracción localizada, falta de medidas de protección y de conservación), y de las fallas en los sistemas de saneamiento que contaminan directamente las fuentes de abastecimiento, es el problema de contaminación más importante en la Argentina”.

Respecto a la provisión de agua potable, el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), indica que alrededor de 9 millones de personas no acceden al servicio en todo el país.

¿Hay zonas en riesgo en el país? ¿Cuáles?, preguntó Convivimos a Carlos Angelaccio.

El concepto de riesgo es muy amplio en el ámbito de los recursos hídricos y presenta a nivel de nuestro país, existencia de toda la gama de tipologías. Por esta razón, no resulta sencillo generar un inventario que incorpore la totalidad de los riesgos asociados al agua. No obstante, podríamos acotarlo a distintos tipos de riesgos asociados a la cantidad y calidad:

  1. Cantidad: Por sequías e inundaciones;
  2. Calidad: Por contaminación física, química y biológica; y por la incidencia en la salud humana (por ejemplo, transmisión de enfermedades como arsenicosis, diarreas, fluorosis o malaria). Sobre esta última cuestión se puede analizar la situación generada por problemas de desarrollo no planificado asociado a las áreas marginales de las ciudades, sin que se tenga en cuenta, por un lado, los condicionantes del medio natural y, por otro, las necesidades en términos de infraestructura. Se generan así una serie de problemas socio ambientales derivados de la falta de agua potable, inundaciones, imposibilidad de higiene por falta de instalaciones sanitarias, y hacinamiento, entre otras situaciones. El Gran Buenos Aires es un ejemplo de este crecimiento no planificado de población.

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* Foto de Portada de este artículo: Freejpg.

Fuentes:

>Tercer Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo elaborado por el Programa Mundial de Evaluación de Recursos Hídricos de la ONU y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencias y la Cultura (UNESCO).

>Agenda del Agua de las Américas.

>Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) y UNICEF.

>Informe Planeta Vivo 2008 (WWF).

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Derecho al agua. La Asamblea General de Naciones Unidas declaró en 2010 que el acceso al agua potable, segura y limpia y al saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.

Calentamiento global. En 2030, en Argentina, a causa de los efectos del calentamiento global, se perderán 200 millones de pesos anuales en recursos energéticos. Es porque se reducirán los ríos de montaña. También se perderán 150 millones por inundaciones en la zona pampeana. Y se prevén costosas sequías en el norte.

Salud. Casi un décimo de la carga global de enfermedades podría ser contenida a través del mejoramiento del abastecimiento de agua, saneamiento higiene, y la gestión de los recursos hídricos. Tales mejoras reducen la mortalidad infantil y mejoran el estado nutricional y de salud de una manera sostenible.

Diarrea. En el año 2000, la diarrea fue la causa del 17% de las 10,6 millones de muertes ocurridas en niños menores de 5 años, y la malaria del 8%. La desnutrición es la causa del 53% de las muertes ocurridas en niños menores de 5 años. A su vez, la malnutrición da cuenta de un tercio de la carga de enfermedades en los países con ingresos bajos y medios. La falta de acceso a una alimentación adecuada y segura, en parte relacionada con la gestión de recursos hídricos, es una de las causas de malnutrición, pero dentro de esta malnutrición, el 50% está relacionada con diarreas crónicas o infecciones por nematodos intestinales que aparecen como resultado de aguas sucias, saneamiento inadecuado y mala higiene.

Huella hídrica. Otro modo de analizar el consumo de agua es el concepto de Huella Hídrica (HH). Se trata del volumen total de agua usada en la producción de productos y servicios consumidos por una población determinada. Así la HH de un país es el volumen de agua necesaria para producir todos los productos y servicios consumidos por sus habitantes. Así, por ejemplo, Estados Unidos tienen una HH de 2.480 m³ por cápita al año, liderando un grupo de 15 países que superan los 2.000m3 anuales por persona, mientras que la de China es de 700 m³. El índice global de huella hídrica es de 1.240 m³ per cápita por año, y Argentina tiene una HH de 1.404m3, un 13% encima del promedio. Dice la WWF que “los cuatro principales factores que determinan la HH de un país son: el volumen de consumo, los patrones de consumo de su población (por ejemplo, la cantidad de carne consumida), las condiciones climáticas y la eficiencia en los usos del agua en las prácticas agrícolas”. Por ejemplo, 1 kilo de ternera requiere 15.400 litros antes de llegar a la mesa; 1 kilo de cerdo: 5.906; 1 kilo de ave: 2.828; 1 kilo de queso: 5.288; 1 kilo de arroz: 2.500; 1 litro de leche: 1.000; 1 kilo de azúcar: 1.800; 1 kilo de pan: 1.600; 1 kilo de soja: 1.600; 1 litro de cerveza: 300; y 1 kilo de papa: 160.

Derroche.

Flotante deficiente: 1.200 litros por día.

Una familia de 4 personas: 1.200 litros por día.

Cada descarga del inodoro: 16 litros.

Lavar el auto: 360 litros.

1 manguera abierta: 570 litros cada 30 minutos.

1 ducha de 10 minutos: 100 litros.

1 canilla goteando: 320 litros por día.

Lavar los platos: 100 litros.

1 ciclo de lavarropas: 100 litros.

 

 

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