Marcela Morelo: “El corazón de una mujer es un mundo aparte”

Morelo 1Marcela Morelo es la dulce voz del corazón de las mujeres. Un mundo al que los hombres solemos muchas veces cerrarle los sentidos. Nació en Lanús el 13 de diciembre de 1969, fue cajera de supermercado, vendió ropa, hizo coros, cantó covers en los pubs, grabó jingles de publicidad, y compuso canciones. Todo, hasta que un día -como dice ella- se le cayeron encima. “Mientras trabajaba para otra gente siempre compuse; aunque llegara reventada a casa, a la noche me ponía con la guitarra. Pero no era muy consciente de que estaba haciendo mis canciones. Hasta que un día me di cuenta de que tenía un montón. Entonces lo llamé a (Rodolfo) Lugo -bajista, productor y hoy su marido-, y se las hice escuchar. Grabamos un demo con tres temas y en poco tiempo conseguí un contrato para grabar”, contó en una nota publicada por Clarín. De golpe, el sueño que tenía de chica, mientras su abuelo tocaba el bandoneón y ella lo acompañaba en sus serenatas barriales, se hizo realidad. Vendió casi 2 millones de placas. En YouTube, sus temas tienen miles de reproducciones. Obtuvo cinco premios Gardel y varios discos de oro y platino. Sus melodías son tan pegadizas que hasta lograron subirse a los cantos de las hinchadas de fútbol. Es una mujer como todas, salvo por sus canciones y su sonrisa diferente. Ya dejó Lanús, vive en Pilar rodeada de verde, juega al tenis, hace yoga y gimnasia, va al cine, almuerza en su casa, sale a cenar con amigos y compone. “Soy muy activa, pero dentro de la hiperactividad tengo una vida normal”. Cuando no está en Buenos Aires, va de gira, de pueblo en pueblo. Basta leer su agenda de shows para tomar conciencia de los miles de kilómetros que recorrió con su último trabajo, El Club de los Milagros. Dice: “Soy una cantora popular y lo disfruto”.

De mujer tranquila tiene poco y nada: “Cuando estoy un poco loca, subo adonde tengo la batería, y me pongo a tocar. Vuelvo suavecita”, confiesa en uno de sus shows a sus fans (90% mujeres), que la aplauden entre risas.

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Hay otra anécdota que revela su carácter: “Yo estaba en la casa de Mercedes (Sosa) tomando el té cuando me contó del proyecto ‘Cantora’ (donde la tucumana hizo dúos con grandes artistas argentinos, latinoamericanos y españoles) y me atreví a decirle: ‘Si alguno de los músicos le falla, yo puedo cantar’. Y se enganchó: le mandé dos canciones y eligió Jamás te olvidaré, y ahí está. Para mí fue increíble, emocionante y estoy muy agradecida. Creo que lo de ella fue intuitivo, cerrar el ciclo de su vida con algo tan maravilloso como ese disco doble”.

¿Es inagotable el alma femenina?

El corazón de una mujer es un mundo lleno de secretos y sueños; y de engaños y desengaños; y de amores. El corazón de una mujer es un mundo aparte.

morelo 5Así parece difícil que tus composiciones se repitan…

Obviamente, sí es posible que alguna vez me haya repetido, pero una mujer siempre tiene algo para decir.

Es cierto…

Pasa el tiempo y la relación se pone más madura; el hombre dice: ‘ya estamos bien, ya terminamos de cerrar esta etapa, estamos bien’. Un día te quedás bien; y al otro, tenés algo para decir; seguro.

Enciende el umbral

luz del alba soñadora.

Regálame un verso

que diga lo que siento.

Mi vida sin tu dulce amor

no vale nada

(El Club de los milagros)

El corazón de una mujer es un mundo lleno de secretos y sueños; y de engaños y desengaños; y de amores. El corazón de una mujer es un mundo aparte”.

¿Cuál es tu milagro?

No es una sola cosa. Yo pienso que es poder hacer lo que yo quiero. Yo creo que nací cantante y lo puedo hacer habiendo atravesado un montón de etapas, que sigo atravesando, no es que ahora estoy así, tirada y hay un show acá, y voy… No, yo trabajo todo los días. Entonces eso es milagroso para mí. Poder hacer lo que más quiero. Haberme dado cuenta que éste era mi camino. Porque muchas veces la gente tiene su talento, pero no puede desarrollarlo por equis motivo. En mi caso, yo me la banco y estoy acá. Eso, para mí, es bastante milagroso.

 Decís “me la banco”, ¿por qué?

El artista no es solo una persona que canta bien o hace bien una sola actividad, es un conjunto de cosas y tiene que atravesar distintas etapas para serlo. Por ejemplo, ves hoy en los concursos a gente que tiene una voz impresionante, pero un artista no hace sólo eso, en el caso de un cantante. Son otro montón de cuestiones que no sé cómo enumerarlas, porque yo no sé cómo aprendí a ser artista. Hay que bancarse muchas etapas. Por ejemplo, el otro día iba en el micro, una vez más en el micro, somos un montón que viajamos, y me pregunté ‘¿qué hago acá?’ Es mucho traqueteo hasta llegar a pararme frente al escenario y cantar. Es mucho. Salimos la noche anterior, además de todo el trabajo previo, viajar toda la noche, llegar. Eso, multiplicado por años. Por lo cual todas esas etapas, para quien no tiene su sueño bien firme, lo llevan a abandonar mucho antes.

Amo lo que tengo,

amo con locura.

Hago lo que quiero,

esta es mi fortuna.

Sigo lo que siento,

la luz nos alumbra.

Paremos un momento,

seguime que te sigo yo

(Seguime que te sigo).

morelo 7

El camarín del teatro es blanco, inmenso e impersonal. Apenas el reflejo de su saco rosa en el espejo. Ella acomoda la silla contra una de las paredes y dice “empecemos”. Luego saldrá otra vez al escenario, esta vez para hacer fotos con su charango y entregarse a las últimas fans que la esperan para saludarla.

En estos 16 años de carrera, Marcela tuvo encuentros poderosos: Con Mercedes Sosa y Abel Pintos, con Celia Cruz, Joan Manuel Serrat, Ketama, Soledad, Los Nocheros, Luciano Pereyra, David Lebón, Corine Vigo y Diego Torres. Fue una de las “Mujeres Argentinas”, el espectáculo montado por Lito Vitale junto con Patricia Sosa, Melania Pérez y Sandra Mihanovich.

¿Todavía te ponés nerviosa cuando salís al escenario?

Sí, por supuesto.

¿Es la famosa adrenalina de la actuación en vivo?

Es un encuentro con personas, con otras personas que están esperando que uno haga algo. Muchas cosas en la cabeza, acordes que hay que recordar, las letras, dejarse llevar y el sentimiento… La exposición es total. Para el cantante, además, es total porque la voz es el cuerpo. Cuerpo, mente, alma, espíritu, está todo ahí. Entonces cómo no me voy a poner nerviosa.

¿Por qué elegís ir de pueblo en pueblo a presentar tu disco?

Soy una cantante popular.

¿Qué es lo que más te gusta de hacer estas giras kilométricas?

Es muy lindo lo que se vive. Ahora estoy en una etapa que voy a parar un poco, pero es muy lindo caer en un pueblo donde las posibilidades que tiene la gente de salir de ahí para ver un espectáculo son bastante bajas. ¿Por qué? Porque es lejos, por lo que significa vivir en un pueblo chico. Entonces cuando viene un artista el evento es muy grande. Es muy satisfactorio cuando estás en el escenario, la previa, la comida, el postre… Es una vida que está buena, es agotadora, pero es una vida que está buena. Si hiciese otro tipo de música probablemente haría otro circuito. En el canto popular está esto para hacer y me gusta salir por los pueblos, ir a buscar a la gente.

Es muy lindo caer en un pueblo donde las posibilidades que tiene la gente de salir de ahí para ver un espectáculo son bastante bajas. ¿Por qué? Porque es lejos, por lo que significa vivir en un pueblo chico. Entonces cuando viene un artista el evento es muy grande”.

Rodolfo, tu marido, dice que la familia de ustedes es como un circo. ¿Es así?

Es un poco así. Porque el hijo de mi marido (Alan Lugo) toca la batería con nosotros. Mi marido toca el bajo y es el director de la banda. Mi hermana (Erika, coros) viene con nosotros, Laurita (García, guitarrista) que es amiga de toda la vida. Dos chicos, uno que es músico y otro que trabaja en el escenario, los conozco desde bebés. Es como que te vas criando en la ruta, haciéndote nómade, conociendo lugares, y tu casa pasa a ser tu maleta. ¡Es vida de circo!

¿Qué llevás en la maleta?

Ropa. La ropa que me voy a poner en el show además de la ropa que me voy a poner para estar el día entero o lo que sea. Las ojotas, las cremas, zapatos. A veces meto un libro, libretas para pintar mandalas. Después, el charango. El charango es como una extensión mía. Es un gran compañero de habitación.

Alguna vez dijiste que la música te llevó a conocer el mundo. ¿A qué lugar que no fuiste aún, te gustaría ir a cantar?

Eso no lo planeo nunca.

Te dejás llevar…

Fui a Rumania. Lugares muy lejanos y no se te ocurre decir “me encantaría ir a Rumania”. Fui a Rumania, a Israel… Recorrí algo de Estados Unidos, Colombia, México. Anduve por muchos lugares, pero no planeo nada, porque también me sorprende ir a tocar. Hace un mes fui a un pueblo que se llama Perú, en La Pampa. Tiene 67 habitantes. Fui a tocar ahí. Es sorprendente. Decís, ¡qué groso!

En su brazo derecho, tiene tatuados cuatro pequeños cuadrados: uno rojo, y los otros, blanco, azul y amarillo. Representan las distintas razas, según la simbología maya. Le encantan las enseñanzas mayas. “No es sólo el mensaje, me parece que cualquier cultura milenaria, como la china o la india, van hacia el mismo sitio, hacia el mismo nivel de conciencia, pero con diferentes maneras de expresarlo. Es interesante poder hacer coincidir todo lo que uno va conociendo de cada uno. En un momento caótico como éste, para mí resulta interesante que aparezcan mensajes positivos. Hay que animarse y hacer”.

Acompañarte vida y ser tu consentida.

Cómo quisiera que me quieras como te quiero yo,

más que a mi propia vida

(Cómo quisiera).

Con Abel Pintos interpretan Cómo quisiera en el último disco. No es la primera vez que comparten escenario o grabaciones, ya han sumado sus voces en Aventura, Jamás te olvidaré y Te extraño. Están hechos el uno para el otro y hacen un aporte a la música popular argentina desde la fusión, que por ahora no tiene copias. Además, se parecen bastante: iniciaron su relación con la música a los siete años; componen con mucha versatilidad, al punto que mixturan folklore, pop, baladas, latino y rock, sin demasiados complejos; y moldean sus voces naturales con mucho estudio.

¿Cómo nacen tus canciones? ¿Desde la melodía, la letra o por las dos juntas?

Mirá… generalmente es la palabra, un verso acompañado de melodía. Es como que lo canto ya así. Me viene una frase con una melodía y después empiezo a enganchar, pero no es siempre igual. Hay veces que aparece sólo una melodía. No siempre compongo con el charango, es lo que menos hago componer con el charango. Compongo más con la guitarra. Y no siempre igual. A veces me agarra en la ruta. A veces es el fruto de estar todos los días en mi casa buscándola, ahí, con la guitarra.

¿Inspiración o trabajo? ¿De qué lado estás?

En los dos. Trabajo mucho y hay veces que estoy súper inspirada. Generalmente, cuando me centro en la composición, hay veces que tengo ganas de escribir y eso es fuente de inspiración total. Después cuando agarro esa seguidilla, que engancho esa corriente de creatividad, ahí me suelto y empiezo a tirar, a tirar, a tirar… y tengo una seguidilla buenísima, pero estoy todos los días ahí, porque me dan ganas y porque entré en esa corriente creativa que es espectacular. Y a veces cuando termino un disco es como que salgo de eso y quedo un poco como ffff… desinflada.

¿Por qué no me das

lo que yo quiero?

¿Por qué no me lo das,

lo que yo espero?

¿Por qué no me das

tan solo un gajo de tu amor?

(Un gajo de tu amor).

Hiperactiva hasta con la mirada. Sus ojos marrones recorren cada centímetro. “Siempre tengo algo para hacer y si no, lo busco. Me cuesta quedarme quieta y contemplar el ahora. Hubo una etapa, antes de grabar todos los discos, que estaba más contemplativa. Ahora tengo ganas de bajar un poco la revolución, no estar tan al mango”.

¿No te sentís una diva?

No me sale… Me han propuesto cosas fuera de la música, pero me cuesta un montón decir que sí. Un poco porque me da miedo meterme en la tele. Alguna intervención en algún lugar puedo bancarme, pero nada más. Después sí, tengo una vida normal, súper tranqui. Cierto que siempre está después mi situación de artista, que si hago una torta, le doy una vueltita. Y si arreglo mi jardín, lo mismo.

¿En qué cambió tu vida cuando te diste que cantar iba a ser lo tuyo?

Me costó entender, porque no es sólo cantar. No es ‘canto y listo, guardo todo en mi casa y espero el siguiente momento’. No. Tuve que trabajar como una loca. Trabajé muchísimo, viajé por todos lados. Cambió mucho. Me tuve que despertar. Venía de la cosa más contemplativa, había escrito muchas canciones hasta tomar coraje para mostrarlas, estaba todo muy adentro. Claro, y cuando salió, y me dijeron que sí, empecé a grabar, eso de estar en mi casa tranquila con la guitarra se me dio vuelta para el otro lado. Fue un tren veloz.

¿Qué significado tiene para vos el lugar que alcanzaste?

Es difícil. Tampoco trato de concentrarme todo el tiempo en que mucha gente me conoce y todo eso. Siento todo el tiempo igual, que tengo que volver a empezar y volver a sentirme yo misma para que el otro me entienda. También me doy cuenta de que tomé esta responsabilidad y que me hago cargo de esto, entonces cada vez lo quiero hacer mejor. No me regodeo y me quedo ahí; porque cuando volvés a empezar unas canciones y vas con el director artístico de la compañía y no le gusta, la frustración es total y te olvidás de lo que pasó antes. Por eso los artistas somos ciclotímicos, inseguros. Porque pasás del éxito total al “ay, ¿qué hizo?”

Ay! Corazón, corazón, corazón.

Ya vivimos juntos una fantasía.

Ven hacia mí, corazón ven,/

sacúdeme la vida

(Corazón salvaje).

¿Qué artistas te influyeron?

Escucho mucha música, de todo tipo, desde que soy muy chica. No soy prejuiciosa. Lo primero que aprendí a tocar en la guitarra es música, los estudios de cuando vas al conservatorio: clásica, teoría, solfeo y folklore. Empecé por el folklore, es lo primero que empecé a cantar a los siete años; me brota de los poros, no lo puedo evitar. Pero después canté rock, cumbia. Por eso tengo influencia de muchos géneros. Me gusta la música góspel también, a capela. Me gusta la música latina de Juan Luis Guerra, Gloria Estefan. Después las bandas de acá, Serú, David Lebón, a quien admiro, fui siempre su seguidora y las vueltas de la vida me llevaron a componer un tema con él y grabarlo en este disco (Tu amor es de Dios, en El Club de los milagros). Es muy amplia la influencia de músicas que tengo.

¿Te gusta arriesgar?

Todo el tiempo. Imaginate, el disco anterior (Otro plan) fue de versiones al español de canciones que estaban instaladas en el inconsciente colectivo en inglés (temas de Michael Jackson, Mike Oldfield, B 52). Una atrevida total. ¡Eso es un riesgo tremendo! Y este disco también lo es. Con el título se puso más roquerito. Cambiamos todo el tiempo. No es que hago folklore y toda mi carrera es folclórica, que también estaría bien, pero no voy de ese modo. No pienso lo próximo y voy. La verdad, es que no sé a qué pileta tirarme.

* Este artículo lo publiqué en la edición del mes de mayo de 2013 de la revista Convivimos. La producción fotográfica estuvo a cargo de Patricio Pérez. Las imágenes de esta nota y la portada del sitio corresponden a la publicación en Convivimos.

 8

Son los discos que grabó.

El Club de los Milagros (2012).

Otro plan (2009).

Fuera del tiempo (CD + DVD en vivo) (2007).

Morelo 5 (2005).

Invisible (2003).

Tu boca (2001).

Eclipse (1999).

Manantial (1997).

 

 

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